jueves, 26 de noviembre de 2009

Gabo Ferro deja fluir su propio manantial.

Disco: Boca Arriba.
Artista: Gabo Ferro.

Año: 2009.


Por Santiago Ramos.

Gabo Ferro mantiene la sana costumbre de convidar un disco por año, éste es el quinto de su discografía, álbum más vinculado a su tesis de doctorado en historia ya que algunas canciones reivindican la memoria, materia prima del pasado.
Ciertas poéticas que requieren mucha abstracción y otras más directas son el contenido letrístico de baladas, ritmos folclóricos, y rock.
“Seré tu ajuar” comienza el álbum con melodía y armonía en cierto modo spinetteana, es una bella balada cantada con susurros por momentos y en otros con más énfasis.
“Pájaro tuerto” trae consigo ritmos folclóricos y guitarras con arreglos. La metáfora viene a través del recurso de la comparación entre el ave y el artista: “pájaro tuerto con el pico quebrado, el que canta verdades suena afinado…hay pájaros que sus dueños los quieren hacer volar, y entregan toda su pluma por ir a algún festival”.
“No te mires en el agua”, armoniza en clave de balada y mantiene un arpegio durante todo su desarrollo.
El ritmo más festivo viene con “En algún punto del mar muerto” que se puede asemejar a algunos temas bailables de María Elena Walsh. Lo paradójico es, que mientras el ritmo trae aparejada alegría, la letra hace referencia a una situación dramática: “si el dolor fuera una flor, esto es pura primavera, nunca cambia la estación” manifiesta el estribillo. Aquí el artista hace uso de diferentes registros y por momentos utiliza falsetes.
En muchas ocasiones a Gabo se lo ha comparado con Miguel Abuelo, no porque sea una copia ni mucho menos, sino porque presenta alguna conexión en su forma de cantar, siempre manteniendo el estilo propio. Dicha conexión se da en “Solo tenemos ciencia” que presenta un vínculo con “El muelle” del disco Et Nada de Abuelo; hay arpegios de guitarras, mientras la melodía se ejecuta como mantra con algunos coros que acentúan. “Tan pobres somos que solo hay ciencia frente a tanto dolor” reniega el estribillo. Por su parte en las estrofas se van describiendo diferentes escenas.
La potencia roquera aparece en “Hay una guerra”, el bajo tocado por Pedro Aznar hace la base, junto a una batería frenética. Aznar también canta en el estribillo y en una estrofa. La canción es una rareza en la discografía de Gabo porque no se había mostrado así en su etapa solista.
En “De tanta y tanto” hay susurros y diferentes climas, mientras que en “Carne Fría” aparece un mezcla no tan definida de reggae con tango.
El drama existencial de nuestra especie se ve reflejado en “Con su perfume y su olor”, en el cual se muestran dos caras antagónicas: la muerte y el amor, ambas interdependientes entre sí; para que exista una, debe existir la otra. Es sorprendente el uso de los silencios, que también comunican.
“Me voy al suelo” es una canción de sensaciones provocadas por el amor. La melodía es tan bella que resulta familiar, es un potencial clásico.
Sobre el cierre del álbum, Gabo expresa: “Desembala la memoria que no hay cosa que no sirva, te va a servir lo amarrado y lo que anda a la deriva” en “Por que no llorás un poco”. Este tema apunta a la reflexión, desde el punto en que el presente es único y lo que da vida al pasado es la memoria, incluso puede marcar el final del fin. También evoca a la sensibilidad apuntando al costado emocional del llanto, no vinculado a la tristeza.
Boca Arriba es una obra de mucha calidad en todos los aspectos: arte de tapa, poética, musicalidad y sonido. Quienes ya conocen de la música de Ferro sabrán que se trata de una nueva perla en su discografía, quienes no, pueden sorprenderse gratamente.

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