miércoles, 10 de junio de 2009

Entrevista a Liniers. Parte II.


Por Humor al arte. 

Ante la inminente visita del dibujante Liniers a la ciudad de Córdoba, para la presentación del espectáculo Oops!! Junto a su amigo Kevin Johansen, aprovechamos para publicar la segunda parte de la entrevista que Juan Pablo Andrade le realizara varias docenas de meses atrás al ilustrador, que continúa aportando inventivas para portadas de discos como “Coyazz”, el flamante disco de Cheba Massolo. En la segunda parte Liniers se refiere al humor, al arte y a sus referentes.

Liniers segunda parte.

Por Juan Pablo Andrade.  


-Cuál es el desafío: ¿Sorprender a los demás o sorprenderse uno mismo?
- Bueno, eso es lo que había puesto en el primer libro, una frase de Bill Watterson (“la sorpresa es la esencia del humor, así que al hacer una tira diaria el desafío es sorprenderse a uno mismo”) … es que no podría trabajar pensando en los demás, no puedo hacer eso porque no se como son los demás, lo único que sé, es como soy; entonces cruzo los dedos para que haya más gente que se parezca a mi o que le interesen las mismas cosas, pero es una cosa media arriesgada porque puede que no haya gente tan rara dando vueltas (pero los hay… y son varios). En si, no entiendo los dibujantes que dicen trabajar para el lector promedio del diario, me parece que es como una falta de ubicación, de una cosa soberbia “yo soy muy inteligente, pero lo rebajo para que la plebe lo entienda” ¡Sos un idiota! Yo hago lo mejor que me sale, si es choto es porque soy más o menos choto y si es más o menos bueno es porque soy mas o menos bueno… hasta ahí doy. Trato de no chorear, el laburo tiene que ser honesto.

- Como decía Woody Allen: “si vas a caer tan bajo de robarle una idea a alguien, hacelo del mejor”
- Totalmente, yo no lo puedo entender, no entiendo la premisa de ir al medio para que sea negocio... siempre es “hagamos una tipo titanic” después que salió titanic, y es ¡una bosta!… porque la gente ya vio titanic tanta veces, y encima era medio bosta la original para ver otra porquería que no funciona… aunque la ultima tenía una cosa nueva… era ver gente chiquitita hacerse mierda por computadora y toda la gente dijo “huy que bueno”, la gente fue al cine para ver eso, para ver como se hacían mierda (risas)… Vos ves el partido de fútbol para ver como se pegan, y por ahí un gol… yo lo veo para que se caguen a trompadas, por mí que lo dejen en la cancha a los lastimados, que queden ahí y que el otro lo tenga que defender.
 Las noticias por ejemplo, (y esto le pasa a todo el mundo) el titular: 300 MUERTOS, y la gente “uyy… ¿en donde?” EN CHINA “faaaá, me chupa un huevo”, en cambio si pasa a la vuelta de tu casa, te entusiasmas y pones los otros canales de noticias… la gente es una mierda en ese sentido, y consume ese tipo de cosas… ¿no se por qué? Calculo que es por esa especie de morbo, de saber que todos nos vamos a morir.

- Bueno, acá somos todos fanáticos de Crónica…
- ¡Si! Crónica tiene momentos que son increíbles, tienen cosas que uno llega a decir “¡no pueden ser tan soretes!” por eso te digo… es un canal mucho más delirante que cualquier tira que pueda hacer cualquier dibujante, no tiene ninguna lógica. El otro día había una señora con sangre y decía: MUJER LLORA SANGRE, POR LA MUERTE DEL PAPA ¡Genial! Me imagino al tipo escribiendo el cartelito (buenísimo)… pero sí, yo soy muy cínico. Sobre todo cuando veo televisión.

- Contanos eso de que eras el segundo mejor dibujante de tu clase. 
- Había un pibe que se llamaba Sebastián Salvo, que era un gran artista y yo era “el segundo”, ahí fue cuando me empezaron a gustar los perdedores. ¿Vieron la peli de Woody Allen que se llama Dulce y Melancólico? Ese señor es mi héroe absoluto, esa película me encantó porque es eso…, era el segundo mejor guitarrista después de Django Reinhardt y que cada vez que lo veía, se desmayaba ¡es muy linda esa película! porque de última es mejor ser tercero ya que decís “bueno, aunque sea, me gané la medallita”; el segundo es como que casi - casi fuiste el primero, pero no. ¡sos segundo!

- ¿Te pasa ese pánico del personaje, con algún dibujante en especial?
- Sí, hay algunos que los admiro con un cariño pero a la vez entiendo más o menos lo que hacen. Quino me parece un genio, tiene como una especie de laboratorio de ideas ¿no?, pero como dibujante lo entiendo. Ahora, cuando lo ves a Sábato o a Nine, esos pibes que son como montañas de dibujos… me dan miedo, me dan la sensación de que ven mi dibujo y dicen “¡esto es una mierda!” “vos pibe, tenés que dibujar más…”. Entonces generalmente voy y les digo: “¡Hola Carlos Nine!, ¿como andas? Yo soy liniers” 
- “Ah, que haces pibe, si; muy lindo” y ahí me doy vuelta y me voy (risas) no quiero darles oportunidades de que digan nada más. 

 - Estuvimos buscando pinturas tuyas, y mucho no encontramos.
- Es que no las muestro mucho, me las quedo en casa, odio venderlas además. Antes no me las compraba nadie y ahora “ah, si… el que hace dibujitos en el diario” y viene gente a casa y por ahí me las compran, y yo odio venderlas, porque después tengo que pintar otras, y es re difícil… (risas)  

- ¿Porque decís que hay más influencia de la historieta en la pintura, que al revés?
- Lo que yo digo, es que soy un historietista que pinta, nada más. En mis cuadros hay dibujitos de Krazy Katz porque me gusta Krazy Katz, supongo que Mc Grifth le gustaba hombres con sombrero y una manzana en frente; cada cual pinta lo que le gusta, a mí me gusta la historieta y los cuadros míos son como muy poperos.
 La Influencia la veo ahí, y no al revés. No veo que mis historietas tengan muchas influencias de cuadros, igual no soy muy bueno pintando.

- Me refería quizás un poco a la influencia dentro del Pop Art.
- A mí me encanta ese movimiento por el sentido del humor que tiene, antes del Pop Art estaba el expresionismo abstracto y todos se suicidaban; todos alcohólicos y deprimidos. Y salieron estos pibes “no loco… yo quiero ser famoso” decía Warhol.
 Era como muy desacralizarte el Pop Art de lo que era antes, todos existencialistas y a mi me gusta eso, yo soy medio así. No soy ni denso ni inteligente, soy como más pavote en verdad.
 
- ¿Cómo fue el libro Warhol para principiantes?
- Yo hice los dibujitos del libro, al texto lo escribió Santiago Rial Húngaro, igualmente me divertía mucho porque tampoco era todo Warhol, entonces estaba Mick Jagger, Bob Dylan, Basquiat, muchísima gente que estaba bueno dibujar. Ahora, si me llegaba a tocar Kierkeegar, me suicidaba. Tengo un amigo que está haciendo Schopenahuer para principiantes y le tengo una admiración terrible, ¡son 160 páginas! 

- ¿Qué era lo que más te llamaba la atención de Warhol, y te enteraste haciendo el libro?
- Lo primero que me llamó la atención, que lo intuía, (pero no sabía que iba a ser tan temprano) es que era una peluca lo que usaba, al final era como muy obvio la peluca, pero en algún momento pensé que tenía el pelo así; pero no, era una peluquita que se compro en los 60´s. Y que sé yo, todas las cosas raras que se te puedan ocurrir las hizo. Había una muestra en la que había una pintura especial y cuando le meaban encima cambiaba de color, él no meaba porque no le gustaba, entonces contrató gente y le daba de tomar diferentes bebidas para que mearan de distintos colores.
 El tipo era un freak, y eso también era medio desacralizante “me hecho un cloro en el lienzo y vale setenta mil dólares”. Siempre me hizo gracia Warhol, además tenía mucho ojo para el negocio, no era un tarado que lo hacia porque si, y eso lo diferenciaba de los pesimistas abstractos, que estaban encerrados como Pollock y demás. Si te fijas, tenés cinco suicidios, dos cirrosis, ¡cayeron todos! y la verdad: no se puede vivir así… Una vez fue una señora a casa, vio unos cuadros colgados y me dijo “¡ah que bueno! vos sos el próximo Munch” y era una ofensa terrible, es como decir: “sos el próximo Van Gohg” ¡NO!. No quiero pasarla para el culo y terminar en un manicomio, no dá. Munch no es un tipo que me da mucha envidia y ahora, encima, parece que le robaron un cuadro.

- ¿A qué edad descubriste a Robert Crumb, y de ahí en más que te pasó?
- Crumb apareció cuando tenía 20 o 22 años, en verdad lo había visto de antes pero en ese entonces no me interesaba mucho el dibujo, y cuando lo volví a retomar directamente me obsesioné. Lo que hacía era copiar los dibujos de Crumb por que me gustaba tenerlos originales y copiaba, y copiaba y copiaba… hasta que un día vino un amigo y me dijo: “eh, vi un libro tuyo publicado de Kafka” y era un libro para principiantes ilustrados por Crumb, me dio tanta vergüenza el hecho de robar tanto que hice lo imposible por sacármelo de encima; ahí fue cuando me interesó más el dibujo y a buscar como un estilo más personal, o sea un poquito de acá, un poquito de allá. Si robás de muchos, y lo sabes mezclar e interpretar, está bien.

- Crumb en su momento llegó a masturbarse con sus propios dibujos. A vos, tus dibujos: ¿que te logran despertar? 
- Y me despiertan mucho cariño. Nunca me imagine llegar a encariñarme con un personaje que haya inventado, una vez estaba en casa dibujando Enriqueta y cuando pasas la tinta, borrás con goma el lápiz, y soplé, sin querer escupí un poquito, entonces sin pensarlo dije “uh, perdón”, y luego pensé ¿qué? “no puedo ser ¡tan idiota!” me salió muy natural, y comencé a asustarme mucho.

- ¿Ahí fue cuando empezaste a dialogar con tus dibujos?

- En Bonjour (pagína/ 12) había hecho una tira donde todos mis personajes me perseguían, me odiaban y me querían matar, yo les explicaba que si los dejaba de dibujar dejaban de existir, entonces se iban todos deprimidos, y al final me tiraban un televisor por la cabeza. Generalmente si aparezco en una tira es para agredirme y ahora invente algo para que sea más divertido… dibujarme; me puse un par de orejas de conejo, y me causó tanta gracia el nivel de estupidez, que lo empecé a publicar en el diario como “Las verdaderas aventuras de Liniers” y nunca me pasa nada, como soy muy poco aventurero, son una pavada en realidad. Una vez agarré una mosca con la mano y me dije “es una aventura mía” nunca antes había atrapado una mosca.