miércoles, 20 de agosto de 2008

Entrevista a Pablo Dacal :“Creo que hay que volver a los oficios”.


Dacal mirando al presente.
"Creo que hay que volver a los oficios"

Buscando enlaces con lo que ocurre en la música joven elaborada en nuestro país tomamos contacto con Pablo Dacal, un músico con una mirada más que interesante, de propuesta original y acción renovadora. Es el autor de “Asesinato al rock”, un manifiesto elaborado allá a finales del 2006, a cuarenta años del nacimiento del movimiento rockero en la argentina, incluido en la nueva edición del libro Como Vino la Mano de Miguel Grinberg. El compositor de la “Era del sonido” (su nuevo material), se detuvo a poner en acción las respuestas para esta entrevista.

Por Guillermo Romani y Santiago Ramos.

¿Qué cosas te llevaron a escribir el manifiesto "Asesinato al Rock"? ¿Cómo se dio a conocer?
Quería escribir en tono de denuncia una serie de reflexiones sobre el medio en que me muevo, el mercado, mi generación, la música del país, mi visión sobre el arte dentro de la sociedad. Y dejar testimonio de varias conversaciones con amigos que podían perderse en el olvido y no lo merecían. El título es confuso y me gusta su ambigüedad: denuncia un asesinato o lo promueve, depende de quien lo lea. Lo escribí en el hotel Britania de Rosario durante dos días de lluvia veraniega, a solas, y después recibió la crítica de amigos exigentes y talentosos: Alejandro Guerri, Aquiles Cristiani, Gonzalo Entenza, Tálata Rodríguez. Lo leí sólo dos veces en vivo: en "Aquí, allá y en todas partes", jornadas reflexivas sobre la cultura rock en la argentina realizadas en la Biblioteca Nacional, y en la fiesta Garageland organizada por Patricia Pietrafesa en el salón Pueyrredón. No creo que vuelva a leerlo, ya cumplió su ciclo, dijo lo que tenía para decir. Fue publicado en la reedición del libro "Cómo vino la mano" de Miguel Grinberg.

Teniendo en cuenta que esta parte del mundo, desde México hacia abajo fue colonizada por occidente luego de varios siglos de civilización propia, que fue devastado lo originario sólo en un par de siglos, y casi no tuvo oportunidad de mostrar su profundidad por la imposición de costumbres que no son autóctonas . En este sentido ¿Éste es el momento en que la música más moderna del mundo tiene que salir a escena?
¿Querés decir que la "música más moderna del mundo" puede ser la que salga desde aquí? Es posible. Yo confío en Sudamérica, este vértigo... Al mundo lo veo cansado, occidente muy enviciado, Europa es un museo. Seguramente llegará el turno de Latinoamérica. Pero no te olvides de oriente ni de África: hay mucha historia allí que occidente no conoce. Y además, se trata del punto de vista: lo conocido o desconocido o exitoso se mide con parámetros imperialistas. El truco está en pensar nuestra acción en el mundo en que nos movemos, relacionarnos con lo otro ya fortalecidos, y no deseosos de lo que falta.

¿Qué lectura hacés de las corrientes musicales del siglo XX y cómo la utilizas?
¡Como puedo! Me interesa tomar la música de los momentos salvajes, para denunciar lo violento de la actualidad, que nadie parece verlo de tan obvio que es. Y la música de mi zona: el tango ciudadano, los ritmos del país a caballo, la música de montaña y la costeña, las fiestas populares. Se trata de dar una propia versión de los hechos, eso resulta interesante para mí. Jugar con los estilos, que todo suene parecido pero diferente. Me gustaría que entre todos encontremos algo que no existía y que nos defina, refinar el gusto popular, hacer hablar a mi generación, provocar reacción.

¿"La Era del Sonido" es un disco popular de sofisticación que intenta desterrar prejuicios?
Los 13 Grandes Éxitos querían desterrar prejuicios. Con este quise hacer de pequeñas canciones cotidianas una obra grande, atreverme a ella, encontrar la "forma disco" y separarla del formato. Igual, algo es cierto en lo que decís: me interesaba una instrumentación compleja para arreglos precisos de canciones populares, alegres, violentas y reflexivas.

En tu canción "El Muelle de las Brumas" estás arengando a la juventud a ponerse en acción, a tomar el tiempo. ¿Qué tipo de acciones consideras que se tendrían que poner en práctica para poder darle una forma más concreta a algo que se esta formando desde la música popular?
No lo sé. Esa canción narra una película. Y además arenga, es cierto. A hacerse cargo de la propia vida, tomar el toro por las astas. Cada uno sabrá cual es su juego, pero hacerse cargo ya es un paso.

¿Considerás que existen guetos dentro de la música o del comercio musical?

Cada vez menos. Y un poco está bien, los artistas juntos generan cosas. Pero cada vez se mira más globalmente, todos se preocupan menos por su rancho y se cargan el pueblo sobre los hombros. El comercio es un mercado, y te chupa o te deja afuera: vivir junto al fuerte, saber entrar y salir es lo interesante.

Alguna vez Kevin Johansen dijo que debería formarse un movimiento "subtropical". ¿Te sentís parte de algo nuevo que se esta formando en donde hay música elaborada, perdurable y local (auténtica)?
Por supuesto. Pero la idea del “subtropicalismo” me parece un tanto vaga: no podemos definir un estilo, y menos en referencia a una acción político-artística de 1968. Creo que estamos diciendo algo, sacudiéndonos al mercado del rock de encima, inventando nuevas combinaciones de colores, elaborando un discurso, hablando a quienes nos escuchan. Cada vez más.


Teniendo en cuenta que aquí en Córdoba no se consigue tu material discográfico ¿Creés que la difusión de tu música no cuenta con una situación ideal de distribución?
Obvio, mis discos están muy mal distribuidos. La distribución es el principal conflicto de los músicos independientes: hay otros que están peor, ni siquiera los deben conocer en Córdoba y están haciendo discos geniales. Y la difusión es nula: sólo existe lo que cada escucha hace cuando la música llega a sus manos, ningún organismo nos ampara, ni estatal ni privado. Para eso sirve el mercado, para llegar a las sedes que tiene en todo el país o el mundo, depende de quien sea el jefe y el trabajo que uno haga. La distribución es por internet, los discos están desapareciendo, y está bien: el formato ya duró 50 años, ahora las canciones o las músicas andarán solas, cada cual elegirá que quiere escuchar, alguien da por terminada una obra y la pone en circulación en cuanto quiera. Es genial. El único problema sin resolver es como cobrar por ello, pero como mi generación no llegó a las ventas millonarias de discos, no lo viví y mucho no me preocupa: son cosas del pasado, el precioso y romántico siglo XX, el que ya no existe.

¿"La Era del Sonido" es también la era del "oficio" de cantor, del músico, de escritor? ¿Consideras que habría que ir nuevamente hacia ese tipo de cosas (algo amateur) para lograr un mayor compromiso? ¿Hay demasiados profesionales que profesan pero no cumplen?
Creo que hay que volver a los oficios. Pero no confundas: a mi la idea del amateurismo no me gusta, me gusta le gente que se entrega de lleno a su vocación y la transforma en un oficio, estudia, se prepara, se pone a prueba, lo utiliza con algún fin. Y algunos amateurs geniales siempre hay, y es un gusto conocerlos. El profesionalismo está ligado al empleo, eso es lo feo. Chayane es profesional, pero no tiene oficio: ponele una viola encima y hacelo cantar en un living con desconocidos y lo sacan a patadas.

¿Cómo se gestionan tus trabajos discográficos? ¿Contás con un apoyo por parte de algún conglomerado cultural?
Con la plata de los conciertos, préstamos de amigos o familiares. No llevo una caja de "profesión" y una de mi vida: todo está mezclado, el fin siempre es corporizar las ideas, llevarlas a cabo como sea.

¿Cómo es tu conexión con las artes escénicas?
Mi viejo escribe, actúa y dirige teatro. Desde chico vi muchas cosas, me estimularon mucho. Estudié un poco, participé en algunas obras y películas. Son medios para decir algo. Y la música en vivo también es un arte escénica.

¿Qué condiciones debe tener una canción para que pertenezca al género popular?
Depende del pueblo. En líneas generales, ser entendida por el pueblo al que fue dirigida, y no aburrir.

¿Creés que se desmerece prejuiciosamente a la música denominada popular?
Obvio. Pero para mí esas diferenciaciones ya no tienen sentido, hablar de ellas es no dejarlas morir en paz.