viernes, 2 de octubre de 2009

Entrevista a Alfredo Rosso. “No Creo que el periodista tenga que poner calificaciones”

Alfredo Rosso abajo a la izquierda de bigotes en tiempos del Expreso Imaginario.

 “No Creo que el periodista tenga que poner calificaciones”

 En sus comienzos, cuando el rock argentino era un movimiento de contracultura, no sólo los músicos podían considerarse parte de ese asunto, también había intelectuales, periodistas, escultores, etc. Uno de ellos fue Alfredo Rosso que desde su pluma mantuvo hasta este tiempo una línea periodística de conocimiento exhaustivo, sin caer en el simple hecho de brindar la información, supo ser el canal de conexión entre los artistas y el público.

Actualmente escribe en la prestigiosa revista La Mano, además de colaborar para diferentes medios que tienen al rock como núcleo central. En estas líneas Alfredo nos pone al tanto de su larga trayectoria periodística, de algunos de sus gustos musicales, da su opinión sobre la remasterización de los discos de The Beatles, y afirma que el rock está en un momento de gran productividad. Habla Alfredo.

Por Guillermo Romani y Santiago Ramos.
Fotografía: gentileza
weblogs.clarin.com
Colaboración:Gastón Martínez


¿Cómo fueron tus comienzos como periodista de rock?
Yo empecé en el 74 cuando leí la revista Mordisco y era una revista con la cual me identificaba tanto, que al recibir como premio un viaje a Inglaterra por graduarme, me ofrecí como corresponsal. Después quedé amigo del director de Mordisco (Jorge Pistochi), que fue el director de Expreso Imaginario. Quedé amigo de él, y me ofreció ser parte de esa movida. Expreso (imaginario) empezó en el año 76, una época difícil, y ahí empecé a escribir mis primeras notas; ya había escrito un par en Mordisco, pero ahí empecé a vincularme con el periodismo fuertemente. Era la época en la que yo había salido de la colimba y, al mismo tiempo que empezó el Expreso Imaginario empezó mi actividad en radio, la radio Mitre donde hacía un micro que se llamaba “La hora de los Inéditos”, era un bloque de una hora, en un programa de cuatro horas.
En esa época el Rock Nacional era el rock ya más progresivo de La Máquina de Hacer Pájaros, de Invisible, de Crucis; yo venía escuchando Rock Nacional de la época de Almendra, obvio.

¿Cómo empezaste ha hacer los primeros pasos en cuanto a investigación y a obtener datos fidedignos sobre los artistas?
Bueno, yo compraba dos revistas inglesas, que una de ellas la sigo comprando porque la otra se fundió: New Musical Express, y que acá llegaban con 90 días de atraso porque venían por barco, sobre todo las noticias que llegaban tenían noventa días de viejas, pero igual era maravilloso. Había una librería en Buenos Aires llamada Rodríguez que las traía.
Me fascinaba que fuera un periodismo que era distinto al que había en ese momento acá, por ejemplo el periodismo de los cantantes de moda, o del Club del Clan, que preguntaban siempre huevadas.

Muy selectivo era el periodismo ese, ¿no?
Es que no había periodismo de rock en ese momento acá, y los periodistas de música pop le preguntaban a los artistas que color era su favorito, o que le gustaba comer en el desayuno. En cambio allá en Inglaterra en el 70-71, había un periodismo de rock serio; ya habían pasado por esa otra etapa de la tontería. Entonces me gustaba por que entrevistaban a los músicos y le preguntaban por su postura ante la vida,  que querían decir sus letras, etc. Y yo dije: “esto me gusta para mi vida”; ser un intermediario entre el que genera un mensaje y el que lo recibe, poner en contacto al artista con el público, ese me pareció que era mi rol. Y bueno, que se yo, nunca me arrepentí, 35 años después sigo haciendo eso.

De los medios gráficos de nuestro país vinculados al rock ¿Cuál es el que más te ha gustado?

Yo amaba Pinap porque fue la primera revista que leí, y porque fue una revista muy de arte pop, y una revista con mucho humor y con mucha onda. Si bien Pelo es la revista que todo el mundo recuerda porque fue la revista que empezó a hablar de movimiento de rock.

Pelo me gustaba al principio, pero no me gustaba que tuvieran una postura tan “talibán”, muy así: “esto es rock, esto no es rock”, “¡éste es un tipo complaciente! que se vendió". Eran muy absolutistas, pero debo reconocer que para muchos jóvenes argentinos fue la revista que los puso en contacto con el rock, o sea que eso es muy importante, y que además sobrevivió como 15 años, y en el fondo había un periodismo muy valioso, de hecho, Jorge Pistochi, director del Expreso Imaginario hizo sus pininos en Pelo, pero mi revista personal era Pinap.

En relación a tu primera nota ¿Recordás cuál fue la primera impresión que te quedó?

La primera nota que escribí fue un comentario de Alas: el trío que hacían Gustavo Moretto, Alex Zucker, y Carlos Riganti, en el que después Pedro Aznar reemplazó a Zucker. Fue muy lindo estar ahí, hacer mi primera nota, ver por primera vez tu nombre publicado en una revista, en un medio. Pero realmente me metí en tema... en el Expreso. Lo que tenía, era que no era sólo una revista de música, era una revista de vivencias, de teatro, de cine, de culturas alternativas, de ecología, ¡cuando nadie hablaba de ecología hace 32 años!

¿Sentís que a partir del Expreso mejoraste en tu forma de comunicar?
Cuando empecé en el Expreso, también comencé a familiarizarme con la corriente que se llamaba “el nuevo periodismo”. O sea, el periodismo donde la persona que escribe se involucra y cuenta un poco lo que rodea a la nota, por ejemplo: si estás haciendo una nota a un artista, estás hablando un poco de su casa, de la expresión que tiene en el rostro, si tiene cara de no haber dormido, si tiene una barba de tres días, si tiene un perro, si tiene un ruido de fondo, si en la calle hay un tipo que está taladrando el asfalto, si te duele algo, o sea, todas esas cosas tenían que ver con el periodismo que consideraba el entorno. El riesgo de eso es que te podés olvidar del entrevistado y empezás ha hablar de vos mismo.
El Expreso tenía mucho eso, y tenía otra cosa: involucraba mucho al lector, a tal punto que muchos de los lectores se transformaron en columnistas, como Sandra Russo, Gloria Guerrero, Roberto Pettinato que escribió una carta con nombre de mujer, “Laura Pons” se llamaba la mina, así que fue una experiencia muy fuerte Expreso, además fue una revista de resistencia porque estuvo en el tiempo del proceso y hoy en día hay mucha gente que no vivió esa época y dice: “bueno el rock debió haber resistido más”. El rock resistía por el mero hecho de existir, cualquier actividad cultural en la época del proceso era resistencia porque estaba todo prohibido, todo censurado y el mero hecho de agarrar una guitarra y hacer rock and roll, agarrar una pluma y escribir una nota sobre una sociedad alternativa, era resistencia ¡Y cómo!

Con respecto a las nuevos artistas que van apareciendo ¿A los que más te gustan les dedicas más espacio en tus notas?
Bueno, justamente si me pasa algo, si me toca algún resorte emotivo fuerte; porque no creo en la crítica, yo por ejemplo, a pesar que a veces siendo más joven hice mis críticas, no creo que el periodista tenga que poner calificaciones y estrellitas. Sería medio absurdo que vos hagas una obra de arte y te pongan 5 estrellitas.

Me refiero a de donde vienen esos artistas: si tienen la suerte de tener un sello, si son independientes y también como vos los dividís en el medio que lo expresás

Yo aprecio lo independiente y lo quiero mucho, me encanta la gente que hace las cosas por su propia gestión, pero eso no es necesariamente un requisito para que sean buenas, hay grupos independientes que no me pegan, que no me emocionan, hay grupos masivos que me matan. Hoy me sigue matando El Lado Oscuro de La Luna (disco de Pink Floyd) como el primer día, y no lo considero menos valioso porque haya vendido 25 millones de ejemplares, pero sí es cierto que hoy en día el refugio de la creatividad está más en lo independiente que en lo masivo. Porque los medios de difusión y las grabadoras grandes hacen que sea más difícil que un joven creativo, pero que hace una obra que no es concesiva y comercial, pueda firmar un contrato. Porque en general los grandes sellos comprenden que si vos hacés obras que donde lo blanco es muy blanco y lo negro es muy negro, conquista más los corazones de la gente porque estamos programados para reaccionar de que si ves un chico llorando es tristeza y si ves una persona riéndose es alegría, y hay muchos matices. Vos te vas a dormir y soñás cosas completamente bizarras y eso es parte de tu cerebro, y tu vida no sigue una línea lineal donde vos por ejemplo estudiás mucho y te va bárbaro, y trabajás mucho y generás plata. No es necesariamente así, hay matices. Y generalmente las obras de arte que son hiper-comerciales y masivas te venden un mundo irreal, un mundo donde los buenos son recompensados y los malos son castigados, como donde tiene una acción y respuesta, una lógica racional. No es así.

Y el arte no es así, en el arte hay relojes que se dan vuelta como los de Dalí, o hay grito, o en la literatura está joyce con el monólogo interior. Y bueno, a mí me encanta la música que expresa eso en sonido y en letra. Esa es la música que más me gusta, la que es imprevisible, el artista que no hace un álbum igual al anterior para complacer al público. Arriesgarse. Y si quiere hacer un álbum igual al anterior que lo haga porque se le dio la gana, pero no porque viene un productor y te dice: “¡Ey loco, el filón va para este lado!”

De los músicos argentinos que te tocó entrevistar ¿Cuáles son con los que mejor llegaste a un diálogo, o los que más te gustó entrevistar?

Hay músicos muy interesantes por diferentes motivos; Charly es un tipo muy interesante, Miguel Cantilo es un tipo muy interesante, Palo Pandolfo, ni hablemos Spinetta, lo que pasa que para seguirle el tren a Luis hay que estar muy preparado porque vos le hacés una pregunta pero él te hace otra respuesta, que contesta tu pregunta pero a la vez te mete en un flor de mambo. Javier Martínez, mi entrevistado favorito siempre, porque es un vademécum, es esos libros que tienen la historia de la humanidad en un solo tomo. Y ahora hay mucha gente inteligente también, porque por ejemplo los chicos de Bicicletas me parecen muy inteligentes, de acá de Córdoba Alfonso Barbieri me parece un tipo bárbaro, Gabo Ferro me parece un tipo muy interesante, Flopa, en su momento Erica García, que ahora no sé por donde andará, pero me pareció una cantautora finísima, Gabriela, actualmente pareja de Pino Marrone (ex Cruis), gran artista. Hay mucha gente interesante.

¿Nunca tuviste problemas con ningún artista por haber dicho algo en alguna nota?
(Alejandro) Medina una vez me agarró y me dijo: “¡vos hablaste mal de Aeroblues, te voy a tirar por la ventana!” . Después nos hicimos amigos con el Negro Medina, y ahora entiendo mejor a Aeroblues, sin la amenaza también.

¿Creés que vos cumpliste un rol en cuanto a darle lugar en la escena a bandas nuevas?
Yo creo que ayudé, pero creo que hay muchos periodistas de la camada que viene después que son muy importantes; Pablo Schantón por ejemplo, mi propio colega Claudio Kleinman siempre, Pablo Plotkin que trabaja en Rolling Stone, perdonen si no nombro nadie de por acá es que hay mucha gente que aprecio mucho y por ahí no conozco directamente pero que por ahí me cruzo. Tengo un viejo amigo que tiene un programa de jazz que se llama Santiago Aguirre que hace 25 años que somos amigos.
Yo creo que la cuestión periodística continúa, lo que pasa es que muchas veces ahora los chicos que salen de escuelas de periodismo me preguntan: “¿qué se puede hacer salvo ver películas?… (risas). ¿Qué se puede hacer si se tienen intenciones de ser un periodista independiente que salís a laburar, vas a un medio grande y estás condicionado por la onda de ese medio?” o cuando ese medio gráfico tiene un canal y te mandan a criticar un programa de ese canal y no te gusta, ¿qué hacés?, ¿lo comentás mal y te echan del medio gráfico? Bueno es una cosa bastante difícil. Encontrar espacios para ser vos mismo en el periodismo, hoy en día no es sencillo pero por suerte está internet, por suerte hay otro tipo de cosas donde uno se puede hacer un lugar.

Con respecto al ciclo Vinilo que condujiste para Much Music, es difícil conseguir el material en youtube.-
Vinilo es increíble que no esté, yo mismo quiero rescatarlo porque tengo 3 de los los 40 que habremos hecho. Tengo The Doors, Bob Marley y casi nada más. Pero vamos a tratar de rescatarlo, no sé que hizo Much Music con eso, igual hay un propósito de volver ha hacer un programa para la tele que sería la esencia de Vinilo, pero en vez de ser biografías estaría concentrado en momentos y en el tiempo del rock, años concretamente, con una reflexión de la parte social-histórica del mundo, qué cosas pasaron además del rock, por ejemplo: En el 69 están The Beatles en la terraza pero también está “el cordobazo” , el hombre en la luna y los Rolling Stone en Altamont, Woodstock y Almendra, eso es un poco la idea, así que si sale y ven por ahí “Años de rock”, ya saben.

¿Saldría por Much Music?
No sé donde, ojalá sea algo lindo. Yo preferiría que fuera en la Televisión Pública y se vea en todo el país .

También Alfredo hizo hincapié en que hay que tomar a lo que está pasando ahora como algo vivo: “me encanta saber que pasa ahora acá en Córdoba, en Buenos Aires, en Londres o en cualquier parte, me parece que la música está más viva que nunca, yo no creo para nada que haya decadencia, todo lo contrario creo que hay miles de vertientes nuevas que son increíbles y no hay nada peor para decirle a la generación joven: “mejor era lo de antes”, porque vos tenés una sensación horrible de impotencia, y no es cierto eso. Muchas cosas que pasaron antes eran fantásticas pero hoy hay cosas increíbles, lo que ocurre es que el monopolio informativo hace que se conozca poco eso. Es cierto que algunos llegaron al Polo Norte hace 40 años y plantaron ciertas banderas, hoy en día no llama la atención tocar la guitarra en la espalda, o que una persona blanca cante blues con mucha sensibilidad como Janis Joplin, pero no invalida que alguien lo intente y de hecho hay cantantes hoy en día fantásticos que hacen eso, que tratan de hacer rhytm and blues, pero también hay nuevas vertientes desde T.V on de Radio en Brooklin, Estados Unidos, hasta Gabo Ferro acá en Argentina escucharlo cantar sobre su familia con una guitarrita, o a Flopa Lestani matarse, o el Palo Pandolfo que es un capo total que tiene un nuevo repertorio, pero hay gente joven de 16, 17, 18 años matándose para ser músicos y hay que apoyar eso. Yo siento que no lo hacemos lo suficientemente los periodistas, que hay mucho por hacer.
En aquella época, en los setentas, muchas veces el periodista tenía una gran colección de discos y te contaba de un nuevo grupo y que se yo, hoy en día muchas veces ves que hay una explosión musical enorme y ves que a veces, algunos colegas todavía hay como que sacudirlos un poco para que le den cabida en sus medios y eso es importante, convencer a la prensa que tiene un rol fuerte en la difusión de todo esto para que se conozca.

¿Cómo funcionan los medios en los cuáles trabajaste, se puede escribir lo que quieras y sobre lo que quieras o definen temáticas …?
Depende en donde

En las revistas La Mano o en Rolling Stone.
En La Mano si no hacemos las cosas mejor, es porque no nos da el mate para hacerlas mejor porque no tenemos ninguna presión, yo puedo publicar notas de lo que se me cante. Si no hago más notas es porque el día tiene 24 horas.

Por ejemplo en las elecciones de las temáticas a tratar ¿cómo se organizan?
Lo que ocurre es que es inevitable que si algún artista de gran resonancia saca un disco, va a ser tapa o va a ser nota central porque también hay un criterio comercial, pero tiene que estar reflejados los gustos propios, los recientes descubrimientos sino no podría ser La Mano, porque no es hacer una revista convencional. Entonces lo ideal es nombrar un balance, pero eso significa que esté representado siempre los nuevos valores, o los valores no tan nuevos, pero que sacan su segundo y tercer disco. Por ejemplo: el segundo disco de Bicicletas, lo nuevo de Gabo, lo nuevo de Banda de Turistas. Perdón por nombrar tantos artistas porteños pero me gustaría conocer más de la escena de acá y ese es otro tema que tiene que producirse: la federalización del rock argentino, no puede ser que sepamos más de Manchester, Liverpool, o Londres en Buenos Aires que lo que pasa en Córdoba y viceversa, o lo que pasa en La Rioja o en Tierra del Fuego.

Me parece que es más complejo el tema en cuanto a la federación porque en algunas propuestas no hay un repertorio íntegro y algunos grupos tratan de imitar a alguien de afuera.
Bueno, eso es importante, ese es el rol de la prensa; en vez de un rol crítico “te pongo poner 6 estrellitas”, decir, esta banda tiene potencial ¿por qué canta en inglés? Vamos a suponer. Yo como difusor pongo una banda en inglés que canta en su idioma porque me parece coherente, pero una banda argentina que cante en inglés y queriendo parecerse a una banda de afuera ¿Qué sentido tiene? Afuera no te van a dar pelota, ¿sabés a quién le van a dar pelota afuera? Al Chango Spasiuk, a Mercedes Sosa, a La Mona Jiménez, es decir a la gente que hace lo suyo. Sea rock, sea cuartetazo, sea lo que sea porque hay que terminar también con esa idea de que el rock tiene como una carta de ciudadanía y mira al resto de los estilos como desde arriba ¡paremos con esa pavada!
El rock es una cosa más, a nosotros nos encanta, nosotros le vamos a dar prioridad, y yo voy a pasar rock o jazz, o blues porque mi programa es de eso y ya hay programas de otra música que hay que tratarla con mucho respeto. Fundamentalmente tenemos, con suerte, 85 años sobre el planeta, ¿vamos a quitarle a la gente la diversión o la capacidad de expresarse y divertirse con la música que le gusta? ¿¡que derecho tenemos!?

La última ¿Qué pensás de la nueva edición de los discos de los Beatles remasterizada?
A mi me encantan como suenan los discos, non escuché las versiones en mono, escuché las que salen en estereo, en algunos se nota mucho el remasterizado y para bien como en “Hard day’s Night”, en partes del segundo disco The White The Beatles, en otros se nota menos como en The Magic The Mistery Tour que no hay diferencias grandes, o en Sargent Peppers incluso tampoco. Lo que me parece obsceno es el precio, están completamente locos, es una obscenidad comprar una caja completa a 2.300 pesos ¿Dónde vivimos?

Ahora, me encanta que se haya presentado un librito con fotos, con detalles ¡se lo merecían!

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